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REDUCCIONISMO

Es sabido que el lenguaje nos permite determinar ideas, y es notorio que las ideas son formadoras o deformadoras de conductas.

Según entiendo y observo, una característica importante de una sociedad en estado crítico – reflejo ineludible de su cultura-, es cuando la inmensa mayoría de las personas son solo “individuos” que se conducen con lenguaje reducido y con una reducción importante en los contenidos de las palabras.
El problema de la reducción es que al manejarnos con ideas generales básicas, como si estas abarcaran todo el concepto, nos equivocamos, aunque sea correcta la idea.

Ejemplos mas significativos de reducción:

AMOR: buenos sentimientos.
SEXUALIDAD: sexo
SEXO: genero
LIBERTAD: respetar toda elección
CORRUPCION: negociados económicos
BIENESTAR: vida económica holgada y salud físiológica
DIGNIDAD: orgullo de si mismo
ABORTO: interrupción de embarazo
CULTURA: Manifestaciones artísticas
RESPONSABILIDAD: cumplir con los intereses de uno mismo
PROSTITUCION: trabajadores del sexo
NEGATIVO; hablar de lo que esta mal
POSITIVO: no hablar mal de nada
FELICIDAD: pasarla bien
TOLERANCIA: todo vale
DIOS: una creencia
HUMILDAD: timidez

Al reducir el contenido de las palabras la consecuencia es clara: como se reduce se entiende y como se entiende se vive. Se vive una forma de vida empobrecida, porque se hace a “la forma general” de las ideas y al ambiente general… y se sigue la corriente, que dista mucho de ser realmente buena, ya que nos quedamos a mitad de camino -y es mucho decir- de lo que debería ser nuestras vidas.
Pero, lo más lamentable que esta reducción no es siempre producto de la ignorancia, del “desconocer”, sino también del “no reconocer” el contenido real, porque compromete.

Los necios impíos arguyen así:
La mejor forma de no sentirme mal con mí “baja estatura” es reducir o eliminar a los que me superan “en altura”, y reducir a la mínima expresión todo concepto que estos proponen, poniendo en su lugar ideas e individuos acordes a mí estatura.

IRRESPONSABILIDAD

A la mentalidad liberal no le cabe nada que no se ajuste a su estructura materialista. Se cree libre por sentirse liberal y en realidad es un esclavo de su propia mentalidad.
La persona materialista y pragmática se identificada muy fácil con la idea liberal de libertad -entendida exclusivamente como: “posibilidad absoluta de elegir”, Comúnmente, se quedan en estas instancias filosófica sin hilar mas fino. Lo más importante -sostienen- es respetar la libertad de elección de cada uno y su bienestar.

No se plantean si esa “elección” que tanto defienden, es perjudicial o beneficiosa para el bien común, o para la propia persona, mucho menos si repercutirá positiva o negativamente en las nuevas generaciones. Es un ser eminentemente mediático y solo ve lo inmediato, el hoy y ahora.

No se plantean tampoco si esa elección lleva verdaderamente al bienestar, porque el concepto que tiene de éste, se reduce a los límites de su concepto de responsabilidad.
Responsabilidad entendida en la practica diaria, casi de una sola manera: Cumplir. Y el cumplimiento – cumplo y miento- lo mas importante. Cumplen con el colegio, después con la facultad, con el trabajo o los negocios de papá, o con los suyos propios… ejemplares profesionales.

No les importa lo correcto, porque no saben lo que es, lo confunden con formalidad y buenos modales.

Le importan si, su familia, sus hijos, su mujer. Pero no son lo más importante, porque lo más importante siempre es la libertad de elección de cada uno y el bienestar.
De la mujer solo le importa la última, y que siempre sea atractiva, cuanto más joven mejor, por eso la van cambiando.
De los hijos le importa solo su bienestar material y fisiológico, por eso procuran que estén bien, que no les falta nada, y si pueden le compra un departamento, un pony o una 4×4 para levantarles la autoestima (y que se note menos su ausencia).
En realidad, no les importa, solo le importa el mismo, su familia es solo una consecuencia, de su irresponsabilidad. Y algo que esta para recibir afecto en pago por lo que les da.

Por su buen “cumplimiento” quizás se presenten de candidatos a algo.

Concluyo:

Que beneficioso seria formarlos desde chiquitos con otro sentido de libertad.

PALABRAS

Llamemos a las cosas por su nombre.
Es el amor el contexto del sexo, no es el sexo el contexto del amor. Puede haber amor sin sexo y sexo sin amor.
El sexo con amor y por amor es maravilloso, el sexo por el gozo es degradante. Es igual que comer por el solo placer de comer.
Es considerar al otro como un plato de comida.

NORMAL

Según entiendo y observo:

El termino “naturaleza” nos habla de aquello que algo “es” de aquello de lo que “esta compuesto”, y para el “fin” para el que existe. En éste sentido es apropiado hablar de la naturaleza de un martillo, de un auto, de un animal, o de un hombre.
Estos requisitos “naturales” (fin y componentes) pueden existir en forma “normal” o “anormal” en una naturaleza concreta, es lo que la hace apta o inepta a la naturaleza en cuestión para cumplir su función.

Las normas son reglas que deben ajustarse a lo normal para que no sea norma desnaturalizada. Lo normal lo determinada la naturaleza, no el hombre. Por eso, no es posible romper una regla o norma que esta impresa en la naturaleza, sin sufrir las consecuencias.

Por ejemplo: La naturaleza del martillo tiene como finalidad, golpear. Esta finalidad le da el sentido a su naturaleza. Un martillo es “apto” si la masa con la que se golpea es dura, si tiene un mango lo suficientemente fuerte y largo, y si la masa está lo suficientemente firme y sujeta al mango como para poder dar eficientemente el golpe. Cuando estos requisitos se dan podríamos decir que es un martillo “normal”, por lo tanto bueno. “Sirve”.

Las normas preestablecidas, nos son malas por ser preestablecidas, son malas si no se ajustan a la verdad de la naturaleza. O si son creadas o inventadas por el hombre.
A ciencia cierta el hombre solo puede limitarse a establecer normas a partir del conocimiento veraz de su propia naturaleza, para ajustarse a ellas.

El hombre siempre establece normas (romper con las normas es ajustarse a la norma de romperlas), si lo hace según su naturaleza las normas estarán acorde su buen funcionamiento, si en cambio pretende establecer normas acordes a la de los simples animales estas “normas” serán anormales para un ser humano, aunque muy bien son acordes para el funcionamiento animal.

Romper las normas preestablecidas o ajustarse a ellas pueden ser las dos correctas, o las dos incorrectas. Puesto que el mal no esta en lo “preestablecido” o en lo “novedoso” sino en la veracidad de la norma.

OBVIO

Según entiendo y observo:

Es una confusión creer que para estar confundido hay que ser conciente, o sentirse confundido.

Una vez leí, que todo aquel que escribe debe evitar hablar de lo obvio. Porque, para atrapar la atención del lector, necesita de novedad.
No se si será verdad, pero a mí me tiene muy sin cuidado, porque creo que es necesario. Porque veo que desde que yo era adolescente hasta hoy muchas cosas obvias, que por obvio no se hablaba, hoy son desconocidas, o confundidas. Y no es por evolución sino por involución. Por una ignorancia grosa. Por falta de continuidad generacional y el mal criterio de que todo lo nuevo es bueno y lo tradicional es malo. Hasta el punto de dar crédito hasta las más absurdas idioteces porque son novedosas. Que por otro lado, no lo son, ya que,  suelen ser más viejas que la humedad, solo que reactualizadas con un poco de maquillaje.

Lo obvio no es obvio por evidente sino por obvio, porque lo evidente no necesita ser pensado, tan solo visto. Lo obvio requiere de razonamiento, solo un poco, pero con precisión. Muchos de los grandes errores parten de una equivocación intelectual básica: obvia. Es una confusión usar como sinónimos palabras que no lo son, porque popularmente se han impuesto por costumbre.
Al cambiar una palabra por otra, si no son sinónimas, lo que se hace es cambiar su significado. Siempre por uno más reducido, mas bajo.

Te doy un solo ejemplo de un modo frívolo de usar las palabras: “hacer el amor”

Si tener sexo con una persona la llamamos: “hacer el amor” estamos con esto magnificando el sexo hasta equipararlo al “amor”. Esta magnitud del sexo reduce por consecuencia el concepto del amor.

Todas las palabras que se intentan reemplazar tienen una característica común: llevar al relajo de las costumbres. Porque detrás de la cultura de lo fácil, de lo placentero se alimenta siempre una monumental industria, que tiene que corromper para crecer.

RESPONSABILIDAD

Según entiendo y observo

Hace unos siglos nació la “Era Moderna”, fue a partir de una concepción de vida liberal en contraposición a la visión tradicional o clásica anterior.
Luego, con el correr del tiempo los mismos liberales la llamaron “Era postmoderna” o “Contemporánea”.
Después de la profunda crisis del siglo XX, algunos “otros” liberales (autodenominados “neoliberales), empezaron a abrigar la idea de ponerle un nuevo nombre a los tiempos que se vienen, y pensaron en llamarla “Nueva Era” ¿que van a hacer cuando esta nueva era sea vieja ? ¿le pondrán “Nueva Nueva Era”?

Pero la realidad que al margen de las denominaciones, solo una le cabe: “Era Moderna”, característica que denota una total “liberación” de lo preestablecido: todo nuevo, todo moderno. Lo demás, son vanos intentos de separase, “no quedar pegados”, a lo que fracasó. Y por más que le cambien el nombre e inventen algún recurso sofista para justificarlo, será más de lo mismo, hasta que no se cambie la cultura, dejando de lado la filosofía que le dio origen.

Evidentemente, la responsabilidad tiene “peso”. Si queremos vivir una vida “liviana” no queda otra que desembarazarnos de toda responsabilidad: Libéranos.
Este es el mensaje mas contundente de la cultural liberal. Y hoy que el mundo esta sufriendo la mas profunda crisis de la historia, las consecuencias son nefastas.

ROBAR

Particularmente me parece, que hablar hoy de “bien común” no motiva a nadie. Creo que nos ubica en un terreno de generalidades donde no vemos, en definitiva, personas concretas. Es como pretender amar el bosque sin que importe el bien de los árboles.

Me parece mejor, mas fuerte y motivador hablar de “bien del otro”. Porque, de esta manera me da la impresión que dejamos en segundo lugar los propios intereses. Si esto lo lleváramos a la práctica y cada uno cuidara el bien del otro, tendríamos efectivamente a un montón de gente cuidando nuestros propios bienes, y no tendríamos que angustiarnos en soledad cuidando lo nuestro. Y se reflejaría en una vida social en paz.

Decir esto hoy, es utópico, sin embargo así se vivió por generaciones, ¿quien cerraba las puertas de sus casas con llave, y quien no dejaba la bicicleta afuera?
Conocemos el nombre: solidaridad. Aunque hoy lo entendemos diferente.

No me digas que es esencialmente un problema del progreso y las grandes ciudades. Es un problema “cultural”.

La cultura liberal, que nos llevó a la subcultura del robo, entre otras subculturas.

La subcultura del robo es no robar porque no se puede, un “no se puede” que indica solo falta de oportunidad. O no se roba porque se tiene miedo de caer preso, o por vergüenza de ser descubierto. Nunca porque no se debe.
La subcultura del robo es la que justifica robar porque uno se siente robado, explotado o humillado. Es la que justifica robar porque se roba a los “ricos”, que no lo sienten, o se recuperan fácil.
Es la que justifica robar porque sino se lo roba otro.
La subcultura del robo es la que nos lleva a “perdonarnos” porque le robamos a un ladrón, porque damos por hecho que todos son ladrones.
La subcultura del robo es la que nos lleva a tener vergüenza de ser decentes, y no decir nada cuando nos están cobrando de menos. O lo que es peor, cuando nos ponemos contentos cuando se equivocan y nos dan demás.
La subcultura del robo es la que hace que no le damos ninguna importancia a llevarnos un vaso largo de un boliche, unos cubiertos de un restaurante, una revista de un consultorio, o una golosinas cuando se da vuelta un quiosquero.
La subcultura del robo nos lleva a contarle a los amigos lo que nos robamos como si fuera una gracia.
La subcultura del robo nos lleva a sentirnos unos bolú si no aprovechamos las “oportunidades”

Lo peor, que todo parece indicar que las nuevas generaciones no están dispuestas a revertir esta tendencia, porque se han hecho a la idea, que distraerse algunas cosas en momentos puntuales no es ser ladrón, sino un piola. Sin embargo es evidente que, aunque no lleguemos a ladrones “profesionales”, esta conducta nos mal predispone, porque nos despierta el gustito, y nos inclina a la facilidad de conseguir por izquierda lo que por derecha daría trabajo.

Si pudieran los jovenes de hoy en adelante darnos ejemplo, y superar éste vicio infame, absteniéndose de lo ajeno (de lo que se presenta al alcance de la mano, sea poco o mucho) harían mucho bien, dejando un contundente precedente para las futuras generaciones, construyendo a partir de “ahora” un futuro con menos corruptos en el poder, y menos gente que se queje inútilmente.

BONACHONES

Según entiendo y observo:

El equipo que sale a la cancha solo a defenderse puede ser que no pierda, pero es difícil que gane.

Nos han inculcado tanto que una actitud atacante u ofensiva es siempre intolerante y que creemos que cualquier intento de toma de control es siempre antidemocrático y autoritario, que los que queremos vivir en paz nos hemos ido replegando hasta hacernos hoy extremadamente inofensivos.

Con esta mentalidad los que salen ganando son los delincuentes. Si tuviera que hacer una línea divisoria pondría de un lado las personas de buenos sentimientos -la gran mayoría- y por otro la minoría que se alimenta de malos sentimientos. De odios, de sed de venganza.

Las personas dominadas por los malos sentimientos no quieren el bien, ni la paz, (aunque la pregonen con la lengua), gozan con venganzas. Son los que no les importa utilizar cualquier métodos violento con tal de salirse con la suya. Hieren, ofenden, lastiman, llevados por odios ancestrales.

¿Cuando tomaremos conciencia? Que la culpa no la tiene el chancho sino del que le da de comer. De aquellos que lo dejan crecer hasta convertirse en una bestia imparable.
Hoy pretendemos ingenuamente que el ladrón no robe, que el injusto haga justicia.

Creo que es más efectivo poner todas las energías en los hombres del mañana, para que no se repita la historia. Los delincuentes del poder de hoy salieron y crecieron al amparo de la inoperancia de los buenos de ayer, mejor dicho de los bonachones de ayer.

Los bonachones son parecidos a los buenos, pueden ser muy alegres, muy comprensivos, muy cariñosos pero también totalmente inoperantes.
Pongo un solo ejemplo de bondad mal entendida: recuerdo una vez un reportaje que vi por televisión, a una mujer famosa. Famosa por vedette, por también por su vida ligera, una mujer muy liberal como te imaginarás. En un momento del reportaje se le enternecieron los ojos hablando de su padre, dijo algo más o menos así: era muy bueno, siempre alegre, jamás criticaba a nadie.  Hasta ahí iba bien, lástima que remató:  me dejó hacer de todo.

Los buenos, no es que lo busquen, pero a veces tiene que molestar, ser antipáticos por insistentes, desagradar en algo, (poner incomodo al defensor)  tener una actitud de avance, de “ataque” (aunque la prudencia le indique también retroceder, pero para volver a atacar), porque hay que saber que si el bien no avanza, avanza el mal hasta tomar el control de todo el campo.

Tenemos si, que amar la libertad como el bien mas preciado, tolerar a todos, ser buenos, alegres y divertidos, nada intolerantes, pero en el contexto donde deben estar ubicadas estas virtudes.

Termino con el comentario de un querido amigo:

Como siempre, las virtudes se consolidan con la verdad. No se es bueno por permitir hacer de todo, sino por ayudar al otro a ser bueno, y para eso hay que comunicarse por medio del lenguaje que entiende.
El equilibrio lo impone la virtud de la templanza, que modera el reto para no soltar el indio.

ATAQUE

Según entiendo y observo:

El bien es incompatible con la violencia, quienes creen buscar un bien con ella son los que compraron la mentirosa máxima liberal “el fin justifica los medios” para justificar los medios ilícitos.
No esta bien juzgar a las personas, porque solo juzga Dios. Juzgar a las personas entiendo que es de una soberbia intolerante. Pero si es lícito y bueno juzgar las conductas y actitudes para aprender a discernir lo bueno y lo malo.
Por ejemplo, tenemos tres alternativas para juzgar la actitud de quien alaba a un mafioso como “persona digna”: no lo conoce, es tonta o mafiosa como el.
Si la persona alabada es muy conocida por la sociedad y conocidos sus negocios y métodos sucios, eliminamos ya la primer alternativa. Si quien lo alaba es conocida como una persona inteligente, nos queda sólo una. Pero hasta aquí podemos llegar, sin dar “sentencia firme”, si no conocemos bien a la persona que lo alaba, o no tenemos evidencias en su contra.

He decidido salir al ataque!  ¿Como se puede entender esta frase?
A simple vista parece intolerante, violenta, sin embargo puede no serlo.

Ante las cosas que se nos presentan cada día y nos agreden, no me cabe duda que podemos adoptar dos posiciones claras, aunque no definidas: o vivimos a la defensiva o pasamos al ataque. Cuando nos instalamos en el campo de uno u otro lado, podemos observar múltiples matices, pero lo definitorio es de que lado nos ubicamos.

Creo que estamos en un momento histórico donde ya no caben medias tintas (en éste sentido) y es necesario que, aquellos que nos repugna la violencia, las mafias, las actitudes necias, pasemos al ataque.
No podemos “tolerar” a los que se llenan la boda de una mal entendida tolerancia, para convencernos de que hay que quedarse en el molde.
No podemos “tolerar” que se llenan la boca de palabras seductoras: “pueblo”, “gobierno popular” “progresista” “dignidad de los trabajadores” “querida Patria” y después como si desdoblaran su personalidad actúan como si fueran otras personas.

Pasemos al ataque.

Pero no me malentiendas, seguí leyendo, no estoy haciendo apología trotskista, todo lo contrario. Es muy fácil modificar el sentido sólo sacando las frases de contexto.

Estoy sosteniendo que es hora de salir de nuestra “casita de cristal” que nos hemos hecho para defendernos -por lo visto el cristal es muy frágil- porque ya hemos comprobado que no da buenos resultados.

Basta de decir “yo no le hago mal a nadie” para justificar nuestra cómoda ubicación en el área chica. Es hora de decidirse por el ataque, hay que salir a hacer el bien. Todo el bien que podamos, poniendo lo máximo. Como decía la Madre Teresa de Calcuta: “hasta que duela”.  Este es el “ataque” al que me refiero: tomar al toro por las astas, pero no para matarlo, sino para contener su descontrol.

AMOR

Cuando aprendemos a amar, en el corazón ya no hay lugar para resentimientos, broncas o iras, porque la alegría y la felicidad ocupan su lugar. Pero comienza una nueva batalla que emprender: aprender a convivir con el dolor, puesto que, aquello que antes nos enojaba, ahora nos hace sufrir. Por el mal que se hace y el mal que hacen.
Pero no se deja por esto de ser feliz, porque el dolor es de amor.