Archivo por meses: agosto 2010

OFENSIVO

¿Es ofensivo decirle a alguien que razona superficialmente?. Si es real y nadie se lo dice como podría darse cuenta y reaccionar?
Estrictamente, todos somos superficiales, porque tenemos un grado de superficialidad inevitable, nunca abarcamos nada en su totalidad, siempre estamos marcados por la parcialidad, pero el ser que razona  superficiamente en forma habitual,  es aquel que desconoce lo elemental por falta de razonamiento mínimo, incapaz de discernir, es decir, incapaz de ver las dos partes contrapuestas por estar habituado a mirar con un solo ojo.
La era moderna, con su vertiginosidad liberal, productiva, efectiva, útil, rápida, fácil y conveniente, a creado en el vivero de la vida un semillero de superficiales. Individuos que por ir a lo práctico se han olvidado de lo elemental. Que todas las cosas hay que mirarlas desde todas las ópticas posibles y aprender a ver en un ejercicio continuo la diferencia entre lo esencial, lo importante, lo secundario y lo accidental.

RAZONES ABSURDAS

!Que bien pensado esta! Bien pensado en cuanto a los resultados que se han buscado obtener, demencial en cuanto a su raíz.
Primero el divorcio vincular, ¡que importancia tiene si yo no me voy a divorciar decían los superficiales casados!
Después, vinieron las consecuencias: los jovenes superficiales se preguntaron: ¿Que sentido tiene un compromiso legal que me sujeta relativamente. Si puedo descasarme cuando no va más ¿para que complicarme con tramites y papeleos una y otra vez? Mejor nos juntamos… y empezaron a juntarse en lugar de casarse.

Como siempre vamos por más, nos decimos todos los superficiales!! Hay que evolucionar, somos todos progresistas!!
Y los resultados se siguen dando según esta pensado, y vino el debate del rebuscado matrimonio homosexual. Sale la ley y los homosexuales comenzaron a casarse.

Y vuelve la vieja estupidez a rondar la cabeza de los superficiales casados ¡que importancia tiene si yo no me voy a casar con alguien de mí mismo sexo! Y los jovenes superficiales heterosexuales diciéndose: ¡que me importa la ley si a mí no me importa el matrimonio y no soy homosexual, si se quieren casar que se casen.

Los heterosexuales se juntan, los homosexuales se casan. Y la mente demencial sigue consiguiendo buenos “resultados”

Con el correr de las generaciones, si seguimos en la estupidez, por la ancestral característica de la desmemoria colectiva el matrimonio pasará a ser cosa solo de homosexuales.

Exitosa forma de desvirtuar la realidad individual y social

DISERNIMIENTO

Hay cosas que son superiores a otras, para distinguir la diferencia es necesario conocer las dos, si no se conoce ninguna o solo se conoce una de las dos es logico que se tenga por superior lo que es inferior.