Archivo por meses: octubre 2010

LIBRE

Ser libre es ser dueño de los actos, dueños de si mismos, capaz de definición, de decisión y determinación y que en toda acción y ocupación podamos mirar mas allá de las cosas presentes y verlo todo imbuido de eternidad.

PREJUICIOS

Según entiendo:

Los prejuicios no son simplemente juicios precipitados, sin pruebas ni fundamento. Los prejuicios son ideas falsas creadas por sentimientos resentidos. Es decir, con una carga de resentimiento anterior que condiciona absolutamente el juicio. El prejuicio siempre es un juicio injusto.

Según observo:
Los prejuicios dominan nuestro pensamiento individual y colectivo mucho más de lo que creemos.

VANIDAD

¿Que hombre puede conocer a Dios? ¿Quien ha explorado más allá del universo material? ¿ Quien puede conocer que hay Dios, o los designios de Dios, o la voluntad de Dios sobre los hombres?

Nadie, absolutamente nadie si Dios no le hubiera dado al hombre la intuición de su existencia, si no le hubiera dado afán de encontrar la plenitud, o la necesidad absoluta de sentirse seguro. Nadie, si Dios no hubiera dado a algunos una sabiduría mayor, una visión especial, una certeza profunda. Si no hubiera enviado a nadie a contar de él.

Entiendo y observo que aún con Dios se puede vivir confundido, pero observo también que sin Dios la confusión es irremediablemente absoluta.

Porque nuestros pensamientos son indecisos, y nuestras reflexiones precarias, porque nuestro cuerpo corruptible pesa sobre el alma y oprime nuestra mente con infinidad de preocupaciones, de inquietudes y ansiedades. Observo que nos cuesta discernir sobre lo que hay sobre lo visible y lo que está frente a nuestros ojos. Y si lo que está a nuestro alcance lo conseguimos con esfuerzo, como podemos llegar a conocer del más allá sin alguien y sin algo del otro “lado” que se llegue hasta nosotros.

Del más allá nos llega la sabiduría de Dios, la palabra que previene y endereza los caminos tortuosos, De él aprendemos lo que le agrada y nos hace felices. Pero también del más allá nos vienen voces extrañas, que se mezclan y nos hacen confundir, e incluso caer en el peor de los errores, que es negar toda existencia de un mundo o universo espiritual por reducirlo a simples operaciones psicológicas o casos de enfermedades psíquicas.

El hombre orgulloso, enamorado de si mismo, enamorado de sus pensamientos, no soporta verse tratado inferior. No cree que sus pensamientos sean precarios ni sus reflexiones superficiales, puede cree incluso ser un iluminado, convencido de abarcarlo todo. Si no no fuera así, no se irritaría ante la idea de algo que no puede abarcar y prefiere negar antes que admitir su inferioridad.

AMISTADES PELIGROSAS

Ahí van las tres inseparables amigas: vanidad, envidia y soberbia, engarzadas obviamente en una misma persona.

AUTOENAMORAMIENTO

Según entiendo y observo:

Lo más importante para no envanecerse es conocerse bien.

ENVIDIAS

Según entiendo y observo:

El envidioso es el que siempre encuentra la forma de descubrir el “mal” en el “bien”. Y propagarlo a los cuatro vientos si puede, para que el bien sea mal visto para quedar como el gran descubridor y el dueño de la verdad. La envidia y la vanidad son siempre compañeras inseparables.

Dialogo

Ante éste razonamiento, mí consciencia me interpela:
¿Guillermo, si en el blog lo único que haces es criticar y mostrar los males que nos aquejan?
-Momentito, (le digo a mí consciencia) no es verdad, aunque también lo es. Es verdad que el eje central es criticar la mentalidad casi absoluta de la sociedad de hoy, producto de una cultura nefasta liberal individualista colectivista materialista cientificista utilitaria etc. etc. pero no es lo único, también propongo ideas que no son liberales individualistas colectivistas materialistas cientificistas, etc. y que son morales éticas racionales religiosas etc.
-Entonces ¿crees que no actúas por envidia ni vanidad?
-Es posible querida consciencia que actúe con un grado de envidia y vanidad, no puedo desprenderme de lo que es natural aunque lo deplore. Pero no es “el motivo”. El motivo es despertar mí propia consciencia, o sea vos, y la consciencia de todos los que la tienen adormecida, para que dejemos de compra cosas en mal estado que nos hacen pésimamente mal como si fueran cosas fantásticas, solo porque nos hacen pasar un momento grato. Lo importante para mí, querida consciencia es procurar que no se agrande el agujero de mí propia ignorancia con la decidía y ser justo en la medida de mis posibilidades, porque ser justo, es saber el peso que le corresponde a cada cosa.
-Acepto las razones.

VANIDAD

¿Que hombre puede conocer a Dios? ¿Quien ha explorado más allá del universo material? ¿ Quien puede conocer que hay Dios, o los designios de Dios, o la voluntad de Dios sobre los hombres?

Nadie, absolutamente nadie si Dios no le hubiera dado al hombre la intuición de su existencia, si no le hubiera dado afán de encontrar la plenitud, o la necesidad absoluta de sentirse seguro.  Nadie, si Dios no hubiera dado a algunos una sabiduría mayor, una visión especial, una certeza profunda.  Si no hubiera enviado a nadie a contar de él.

Entiendo y observo que aún con Dios se puede vivir confundido,  pero observo también que sin Dios la confusión es irremediablemente absoluta.

Porque nuestros pensamientos son indecisos, y nuestras reflexiones precarias, porque nuestro cuerpo corruptible pesa sobre el alma y oprime nuestra mente con infinidad de preocupaciones, de inquietudes y ansiedades.  Observo que nos cuesta discernir sobre lo que hay sobre lo visible y lo que está frente a nuestros ojos. Y si lo que está a nuestro alcance lo conseguimos con esfuerzo, como podemos llegar a conocer del más allá sin alguien y sin algo del otro “lado” que se llegue hasta nosotros.

Del más allá nos llega la sabiduría de Dios, la palabra que previene y endereza los caminos tortuosos, De él aprendemos lo que le agrada y nos hace felices. Pero también del más allá nos vienen voces extrañas, que se mezclan y nos hacen confundir, e incluso caer en el peor de los errores, que es negar toda existencia de un mundo o universo espiritual por reducirlo a simples operaciones psicológicas o casos de enfermedades psíquicas.

El hombre orgulloso, enamorado de si mismo, enamorado de sus pensamientos, no soporta verse tratado inferior.  No cree que sus pensamientos sean precarios ni sus reflexiones superficiales,  puede cree incluso ser un iluminado, convencido de abarcarlo todo. Si no no fuera así, no se irritaría ante la idea de algo que no puede abarcar y prefiere negar antes que admitir su inferioridad.

PREJUICIOS

Según entiendo y observo:

Lo que no sabemos lo solemos imaginar. La imaginación presta un gran servicio a la razón, pero nos puede jugar una mala pasada.
De la gran mayoría de las cosas que conocemos, solo conocemos algunas de sus partes. De las que vemos, solo la parte de afuera, salvo que se pueda cortar o romper.
Lo inmaterial es imposible ver, cortar o romper porque no tiene partes y no se puede ver, aunque si percibir con los sentidos no materiales. Los ojos y los oídos del alma.

Sacando lo que conocemos en forma directa, las partes que conocemos de las cosas, de las personas y de los acontecimientos, y las que en algún momento vieron nuestros ojos, lo que conocemos lo conocemos por intermedio de otros y nos hacemos una idea a partir de lo que nos dicen. Y puede ser un conocimiento verdadero o falso, según el grado de veracidad o de falsedad de lo que nos dicen. Más delicado cuantos más dicen hay, dicen que dicen…

Un fundamento cierto no significa que deba ser corroborado por una evidencia científica, eso lo creen solo los cientificistas. Un fundamento cierto puede negar la posibilidad de comprobación científica si no pertenece a la esfera o dimensión material. Ningún científico puede comprobar el grado de amor de dos personas midiendo el amor científicamente, solo podrá conocerlo observando las acciones que lo manifiesten.

De lo que conocemos solo conocemos algo. Lo que no sabemos de lo que conocemos, lo solemos imaginar. Porque la imaginación al servicio de la razón nos da siempre ideas para ayudarnos a entender lo que no llegamos a comprender. La imaginación, por cierto muy buena, puede sin embargo jugarnos una mala pasada si no la ponemos en vereda racionalmente, si le permitimos actuar en aquellas cosas que no son de su competencia. Por ejemplo, es muy bueno tener ideas fantásticas, inventar lo que se nos ocurra y poder hacerlo, pero en su campo especifico como es el arte, (literatura, cine, pintura, etc.) pero cuando la imaginación la dejamos avanzar sobre la realidad y opinamos en base a ello, el desastre que hacemos es notable, porque nos manejamos con fundamentos imaginados.

Por eso, fuera del ámbito no artístico, lo más importante es reducir al máximo por medio de la razón nuestra expansión imaginativa para basarnos más en conocimientos ciertos y menos en simples pareceres, en simples rumores, simples impresiones, simples resentimientos, simples ideas, simples imaginaciones.

Es importante saber la verdad para manejarnos con la verdad. Que, aunque no podamos abarcarla, si podemos ser abarcados por ella y vivir en la verdad aunque no con la seguridad absoluta de la ciencia.

NECEDAD

Los libres pensadores aspiraron y aspiran a pensar en libertad, pero muchas veces no piensan que no pueden liberarse de sus propios condicionamientos psicológicos.  Que los hay y que no podemos desprendernos. ¿crees acaso que no estamos condicionados por nuestros propios prejuicios que muchas veces son los mismos – oh! coincidencia- que los del ambiente?


Metafóricamente, la obsecuencia forma como una burbuja que contiene el pensamiento, y no permite pensar en libertad. La psicología del obsecuente percibe la critica como ataque y responde desmesuradamente de acuerdo a lo que cree recibir, un ataque. Responde a su causa, el aferramiento a sus propias impresiones. La realidad es como él la ve sin admitir el punto de vista que cuestione su visión. El necio, confunde la obsecuencia con la legitima defensa de la ideas.

APRENDIZAJE

Se aprende esencialmente de dos maneras, leyendo y observando. Pero fundamentalmente se aprende de la correcta deducción de lo leído y observado.
Más importante que la lectura es la observación, y más importante que la observación es la correcta deducción.