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RENACIMIENTO CULTURAL SIGLO XXI

Se viene un Renacimiento cultural, lo veo en el horizonte. También veo al lado mio a pregoneros de una batalla cultural a la que no le veo altura, porque es la reedición fanfarrona de viejas ideologías del pasado, ya caducas.

Muchos, que somos extremadamente pocos -contemplando el contexto global- estamos haciendo una batalla cultural sin éxitos rimbombantes como los que hoy están en el poder. Lo nuestro no se nota en los medios porque apuntamos a la consciencia individual, no tratamos a los individuos como masa, sino uno a uno. No es una batalla de simple propaganda y manipulación, sino formativa. Abogamos por un cambio realmente cultural y no de simple simulación, por ende cuesta infinitamente más y no se nota a simple vista. Trabajar en la reconstrucción de los cimentos.

FUNDAMENTOS

Según entiendo y observo:

Cada cosa de la naturaleza, sea árbol, planta, vaca u hombre, tiene sus cimientos y estructura interna, propio de su especie. Incluso en las cosas “creadas” por el hombre, un edificio, un auto, etc. tienen también su esencia, aquello que lo hace ser lo que es y no otra cosa. La esencia no cambia, si cambiara cambiaria su naturaleza, de alguna manera podriamos decir que se desnaturalizaria, perderia su ser original para ser otra cosa, quizás una copia, una imitación, una apariencia.

Los fundamentos son principios básicos que no pueden ser moviles ni ambiguos. Aquel que está dispuesto a cambiarlos según las circunstancias mantiene toda la apriencia de hombre, pero perdió lo más importante de si mismo.
Los fundamentos son nuestras raíces, nos hacen lo que somos. Sin fundamentos estamos sujetos a los cambios caprichosos de las modas que sulen ser digitadas por interses de poder.
Pero, no hay que confundirse, así como la práctica de toda virtud tiene el riesgo de irse a un extremo enfermizo, en ésto también está el riesgo de enfermarse y caer en el fanatismo de que nada hay que cambiar.
El hombre, genéricamente hablando, único ser del planeta con uso de razón, paradójicamente actúa muchas veces irracionalmente. Con el poder que tiene en sus manos, mejor dicho en su cabeza, lo usa mal o no lo usa, rompiendo esta ley natural. Dejándose aconsejar por su soberbia, por su ego, su deseo d epoder, elementos muchisimo más poderosos que su razón, cree que puede romper con todo lo que se le ocurre – hasta decir que no hay ley natural y todo es producto de convencionalismos culturales-y convencerse que si no cree en ella deja de existir.

Cambiar los fundamentos es lo mismo que taladremos los ciminetos de una casa para ampliarla y modernizarla, si eso es lo que se necesita aportemos fuerza a la misma con los nuevos avances, no destruyendolo, porque lo que si es posible con las casas no lo es con las sociedades y su gente.  
Los fundamentos no caducan, ni están sujetos a modas, porque están enraizadas en la naturaleza misma de las cosas, como dije antes, son sus cimientos, y los cimientos de la cultura y las sociedades, su razón de ser, todo lo demás que no es fundamental no solo puede, sino debe cambiar, actualizarse y modernizarse.
Una sociedad sin fundamentos estables es una sociedad sin futuro, aunque progrese tecnológica y económicamente. Es hora de volver a pensar racionalmente, para esto solo hay un principio, siempre vover a empezar sin olvidar, a construir despacio cada uno en si mismo y desde si mismo, lo que destruyó una cultura que hace culto de la inestabilidad de los cambios constantes, por una libertad sin limites.

IDENTIDAD

Hay dos cosas para mi sumamente graves en la sociedad actual, graves en si mismas y más grave aún por permanecer subterráneamente en la conciencia colectiva, es la utilización de la mentira como recurso habitual y normal y la perdida de identidad individual.

Quien sale de su casa para ir hacia algún lugar, necesariamente debe registrar el camino para saber como regresar. Quien pierde su identidad es como aquel que, por entretenerse demasiado tiempo en su buen pasar se olvidó que tenia un hogar, el lugar de su pertenecía. Aunque sepa su nombre y su apellido, y tenga un documento que lo identifique, perdió lo más importante, el sentido de pertenecer.

En siglos pasados se luchaba contra el analfabetismo, y salir de el era relativamente fácil, solo se necesitaba aprender a leer y escribir. Muchos, aunque eran analfabetos, sin embargo tenían identidad. Las familias trasmitían sus valores a las nuevas generaciones en forma natural. Todos sabían, gracias a las conversaciones familiares de donde venían, quienes eran sus antepasados. La historia de su familia. La familia tradicional -mala palabra para la “cultura” actual, moldeadora de conciencias- con toda naturalidad despertaba a las nuevas generaciones el interés por el saber, eran poco prácticos, según el sentir de hoy, no se preguntaban ¿para que me sirve saber esto? Simplemente oían los relatos de sus padres, tios y abuelos porque tenian despierta la curiosidad y el deseo de saber, de preguntar, de indagar. Y así iban conociendo también las realidades periféricas de su familia. ¿De que se habla hoy en casa?

En este realidad los mayores sentían la responsabilidad de ser trasmisores de valores, de formar a las nuevas generaciones.

La deformación cultural se dio precisamente cuando se atacó al sentido de formación por verse como una violación de la libertad individual.

Las consecuencias negativas de esta idea es hoy evidente, cuando los individuos dejan de formarse pierden su identidad y son fácilmente manipulables. Un individuo no formado es un individuo fácilmente moldeado, porque, quien no sabe la verdad sobre la existencia huamana, fácilmente puede creer en algo que es mentira y le hace daño y terminar convertido en cualquier cosa.

Cuando se logra vaciar de contenido a los individuos, la cultura deja de ser cultura para ser solo una cáscara, pura apariencia, y los individuos vacios de si mismos se llenan con cualquier cosa que les de un poco de satisfacción, donde nada vale más que si mismo y sus propoios sentimientos, o los sentimientos ajenos hasta el puunto de ver ver bien cualquier opción de vida aunque sea la de vivir prostituidos.

La pureza del lenguaje, fundamental para saber la verdad y encontrar entendimiento entre los hombres, está hoy ensuciada, desdibujada hasta limites absurdos. En una cultura real cada palabra sintetiza un concepto, cada palabra tiene su propio significado y sus propios matices, los matices enriquecen cada palabra. Ante nuevas realidades una cultura verdadera enriquece su vocabulario creando nuevas palabras para definir nuevas realidades.  Ahora bien, ¿que ocurre en las falsas culturas, culturas mentirosas? ante nuevas realidades se mantienen los mismas palabras ampliando sus significados, y así con las mismas palabras se designan realidades muy diferentes como si se tratara de simples matices, convirtiendo todo, en un todo vale, todo es lo mismo, todo es igual.

No puedo decir que hoy el mundo sufre de analfabetismo, porque esa palabra designa otra realidad, pero había que crear una palabra nueva para ésta especie de analfabetismo que habría que combatir.

PALABRAS SABIAS / CESAR CANTU

“Ninguna ciencia satisface tanto como la Historia la inmensa necesidad de lo verdadero, de lo bello y de lo bueno, que la humanidad siente más imperiosamente a medida que más adelanta en su camino. Nuevos nosotros en éste mundo y sucesores de aquellos que, conociéndolo apenas, lo abandonaron; anillos temporales de la cadena en la cual, a pesar de la destrucción de los individuos, se perpetua la especie, ¿como podríamos dirigirnos si estuviéramos atendidos solamente a la propia experiencia? En poco superiores a los brutos, y acaso más desgraciados que ellos; guiados por el instinto del placer o el imperio de la necesidad, nos pareceríamos al niño, nacido a medianoche que, al ver salir el sol, lo creyera acabado de crear en aquel momento.”

Cesar Cantú

UN GRUPO DIFERENTE

Aunque parezca pretencioso, o lo sea, busco contactarme con artistas que se identifiquen con mi forma de pintar y se identifiquen con mi filosofía, para formar un grupo.
Aspiro a conformar un grupo dinámico, abierto, reducido, homogéneo, y a la vez con la suficiente heterogeneidad como para pensar y crear con independencia. Un grupo en el que se pueda compartir las experiencias y ayudarnos con una critica constructiva, amigable, y desarrollar la gran virtud de la autocrítica. Con artistas decididos a crear un nuevo movimiento.

La idea de crear éste grupo surge de una necesidad; miro a mi alrededor, voy a exposiciones, a concursos, observo que se premia y que se deja de premiar, y me pregunto: ¿cuando cambiará la actual situación envejecida ya después de tanto tiempo?. Escucho a algunos artistas y criticos y me pregunto, ¿que están diciendo? ¿entenderán lo que dicen? ¿Donde aprendieron ese arte?, el arte de hablar mucho sin decir nada, de hablar difícil, casi incoherente.
Cuando contemplo esta realidad me pregunto ¿a donde quieren llegar con éste vale todo infinito? ¿No se dan cuanta que llegan a las cosas más absurdas y sin sentido, o con sentidos forzados que nada tienen ver con el arte?
Este afán de sobresalir de los demás, de llamar la atención de cualquier manera ¿no estará provocado por una necesidad fomentada por nuestra cultura de que si no sos conocido no existís? ¿Es el sobresalir el fin del artista? ¿No será mejor la aspiración de superarse a si mismo, en una búsqueda-encuentro, que vaya enriqueciendo la labor y nuestra interioridad con ella?

En la actualidad sufrimos -no me cabe ninguna duda- las consecuencias del desplome filosófico de la modernidad, y después de un siglo XX conflictivo y violento (el siglo que parece ser, el que más crímenes concentró) hemos quedado con una profundísima huella, una confusión que se puede sintetizar con el “todo vale”, pero un “todo vale” discriminatorio, porque todo vale menos los valores que la humanidad supo construir en tantos siglos. Llenos de todo, vacios de lo importante. Y el arte no está ajeno a ésta realidad. La falta de visión profunda de la vida, por una reducción lamentable de los principios que la rigen, nos ha llevado a distorsionar la natural necesidad de trascendencia a una búsqueda desenfrenada de fama, llevando a no pocos artistas a las más absurdas excentricidades, marcando la tendencia del arte contemporáneo. Nada más que originalidad y a veces un poco de ingenio bastan para catalogarlo como obra de arte, sin ninguna o poca base para merecerlo.
Un arte que tiene su origen en los movimientos de vanguardia de principios de siglo XX y que tomaron cuerpo después de los 50, pero que hoy, inconfesadamente, ya no dan más y no hay como sostenerlo, que a pesar de tantos intentos de originalidad y amplísimas variantes se vienen repitiendo y repitiendo incansablemente. Originales en lo formal, pobres en lo sustancial y en el fondo parecidos.
Cuando un artista se queda anclado en su vanguardismo de ayer se convierte lamentablemente en un autentico conservador de hoy.

El mundo siempre necesita de renovación, pero una renovación sin signos absolutos, puesto que no todo cambio es bueno, ya que al cambiar las cosas también se pueden estropear, o destruir, siendo peor el remedio que la enfermedad.
Entre los viejos conservadores y los liberales o progresistas de hoy -y no hablo de política sino de concepción de vida- entre aquellos que creen que nada debe cambiar o éstos que piensan que todo puede cambiar, me quedo con el equilibrio, el justo medio, o mejor dicho con lo mejor de los dos, sin descartar por ideologías obsoletas ni a uno ni a otro. Cambiar lo que se deba cambiar y mantener lo que deba ser mantenido. El gran problema se da cuando no se distingue lo fundamental de lo accidental, así se llega a absurdos monumentales como los que hoy estamos viviendo, creyendo que cambiando todo progresamos.
A consecuencia de esto, el arte plástico a sufrido cierta metamorfosis, ya que hoy existen artes paralelos que camina juntos como si todos fueran lo mismo, y donde no hace falta nada más que “coraje” para ser artista. Y lo más inconcebible, que se eleve a la categoría de obra de arte cualquier expresión artística, valida por cierto, pero que no amerita para exhibirse en galerías o museos, o lo que es peor, venderla por miles o millones de dólares.

Con unos cuantos pinceles, unos colores y un perímetro de tela, podría realizar un genio artístico la obra más maravillosa del mundo, la esencia del arte no pasa por otro lado que por el artista y su forma de combinar los elementos, sean éstos sencillos o complejos. A veces la falta de talento lleva a no pocos individuos con aires de artistas y delirios intelectuales a ser muy novedosos, pero nada más que eso, logran llamar la atención pero no conmueven a nadie, aunque justifiquen que el fin del arte no es conmover.
Estoy de acuerdo que no se puede definir el arte ni encerrarlo en tópicos temporales, pero sí es posible establecer una base, todo tiene una esencia, y para mi esa base es que el arte debe elevar el espíritu del contemplador, poco o mucho. Pero, si no logra nada en nadie entonces muy dudoso es. Luego viene el amplio abanico de lo subjetivo de cada contemplador, desde aquel que no a educado su sensibilidad y buen gusto, hasta el que ha logrado pulirlos al máximo; pero, de todas maneras esto me parece que no invalida lo anterior.